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Historia del conflicto armado

Como se explicó en la caracterización del territorio, las características geográficas de la región han facilitado el surgimiento y permanencia de diferentes grupos armados en el marco del conflicto. Se desde destacar que Planadas corresponde con la zona fundacional de la guerrilla de las FARC. Hasta la desmovilización de las FARC, estas tuvieron presencia en el territorio a través del Frente 25, Frente 21, la Columna Móvil Miller Salcedo, la Columna Móvil Alirio Torres y la Columna Móvil Héroes de Marquetalia. Se debe destacar que históricamente fue el territorio de influencia del Comando Conjunto Central de las FARC, compuesto por los más importantes y antiguos comandantes de la guerrilla.  Aunque de forma minoritaria, también hubo presencia del ELN en el norte del departamento.

 

Desde la década de los 90 hubo presencia paramilitar en la región, lo que generó confrontaciones y recrudecimiento del conflicto por cuenta de enfrentamientos entre las guerrillas y los paramilitares por el control de los cultivos de amapola lo que generó el incremento de las acciones bélicas para asegurar el control del territorio. En dicha década los municipios más afectados por cuanta de la lucha por el control del territorio fueron Planadas y Chaparral. Hasta la década pasada hubo presencia de paramilitares en el territorio a través del Bloque Tolima. Sin embargo, mientras la presencia de paramilitares fue más fuerte en el norte del departamento, en la zona sur hubo mayor presencia de guerrillas. (Fundación Ideas para la Paz, USAID, 2013).

 

A finales de la década las FARC aprovecharon el proceso de paz para la consolidación de su poder en el sur del Tolima, lo que dio paso al recrudecimiento de las acciones armadas de los actores en conflicto. Los municipios de la región fueron foco de la implementación de la política de Seguridad Democrática y del Plan Patriota. Se registran dos operaciones: Libertad I para recuperar el control de Ataco, Rioblanco y Chaparral y Libertad II (2005) concentrada en Chaparral y Planadas. Entre 2008 y 2011 las acciones se concentraron en Chaparral y la zona del Cañón de la Hermosas. La Defensoría del Pueblo advirtió que los 4 municipios se vieron especialmente afectado en esa década por reclutamiento forzado, siembre de minas antipersonales y hostigamientos a la población civil.

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Fuente: Informe Dinámicas del conflicto armado en Tolima y su impacto humanitario (FIP, USAID, OIM, 2013)

La mayor concentración de las acciones violentas en el departamento se presentó en ésta región por lo que es también la que presenta mayor número de víctimas. De acuerdo con la Fundación Ideas para la Paz (2013), en 2011 hubo un recrudecimiento del reclutamiento formado de menores en la región, especialmente en los municipios colindantes con el Cañón de las Hermosas. Lo anterior en el marco de la protección que el grupo guerrillero buscaba darle a Alfonso Cano en esa zona del país. En los últimos años la extorsión ha afectado también a Isagen, Isa y Mineros S.A por cuenta de sus labores en la zona.

 

Finalmente, en cuanto a la presencia de bandas criminales para el 2011 las autoridades regionales no reconocían la presencia de estos actores en el territorio. Sin embargo, la Defensoría documentó presencia de “Los Rastrojos” en Ataco. A su vez, en 2012 se realizó la captura de una banda denominada “Los Urabeños” compuesta entre otros por miembros activos y retirados del ejército con influencia en Chaparral. (FIP, USAID, 2013). Existe amplia información sobre presencia de estas bandas pero en municipios de departamento que no hacen parte de la región PDET. Finalmente, de acuerdo con (PARES, 2018) en la región no hay presencia de disidencias o grupos armados vinculados con estas tras la desmovilización de las FARC y ninguno de los municipios del PDET se encuentra entre los 30 municipios PDET con mayor número de homicidios en el 2018.

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Índice de riesgo de victimización en los municipios de la zona PDET al año 2015:

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Los 4 municipios de la región PDET fueron identificados por la Unidad de Víctimas como territorios con un índice de victimización medio-alto. De los 4, el municipio más afectado es Planadas. Ello contrasta con la mayoría de los municipios colindantes en el departamento del valle los que registran índices de victimización bajos. No obstante, los municipios al norte de la subregión también presentan considerables índices de victimización aunque no con la misma intensidad que los estudiados.

 

Para el 2013, la región del sur del Tolima concentraba el 60% de las solicitudes de restitución de tierras de todo el departamento. Este comportamiento se relaciona directamente con las zonas en las que se presentaron los mayores casos de desplazamiento forzado por parte de las FARC. En cuanto al secuestro, no parece ser una modalidad de afectación particular a la sub región en comparación con las cifras departamentales.

 

La afectación minas antipersonales incremento a mediados de los 2000 e inicios de esta década lo que se aprecia como reacción ante las acciones de la fuerza pública y la búsqueda de protección de las FARC en el cañón de las hermosas.  Por ende, la región donde ha existido mayor riesgo es la del sur del departamento.

 

Históricamente se ha relacionado las tasas de homicidio en los municipios del sur del departamento con el accionar de las FARC como por ejemplo en Ataco y Chaparral en donde el 50% de los homicidios son causa de los actores armados. A su vez, el índice de homicidios en zona rural se dispara en los municipios con presencia guerrilla. Para el 2012, el porcentaje de homicidios en zona rural era de 91% en Ataco, 71% en Chaparral, 72,7% en Planadas y 100% en Rioblanco. En contraste, el promedio departamental era de 37,2%.

 

De acuerdo con la Fundación Ideas para la Paz (FIP, 2018) y las cifras de la Policía Nacional en los cuatro municipios de la subregión el consolidado de homicidios fue de 29,76 por cada 100.000 habitantes en 2017. En 2016 correspondió a 24,14 por cada cien mil habitantes. Dicho dato contrasta con la cifra de 49,21 por cada 100.000 habitantes en 2011 o de 45,92 homicidios por cada 100.00 habitantes antes del cese al fuego definitivo con la guerrilla de las FARC. En cuanto a los homicidios de líderes sociales entre 2006 y 2018 se reportaron 8 líderes sociales victimas de homicidio. Dos en 2006, 2011 y 2015 y uno en 2017 y 2018. (FIP, 2018). Finalmente, en 2017 y 2018 no hubo reporte de acciones armadas en la subregión. En los dos últimos años antes de la firma de los Acuerdos con las FARC (2015 y 2016) hubo una acción armada en cada año. Dicha cifra contrasta con las nueve acciones armadas reportadas en los municipios de la región en 2014. Entre 2011 y 2013 hubo 15 acciones de los grupos armados en los municipios de la región. (FIP, 018).

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Finalmente, en la consolidación del Plan de Acción para el Desarrollo Territorial se ha concluido que la percepción de la población es que con la firma e implementación del Acuerdo de Paz se ha generado un escenario de mayor tranquilidad, mejores condiciones de seguridad para recorrer el territorio y crecimiento económico. Sin embargo, existe amplio escepticismo con respecto al cumplimento de lo acordado por cuenta del histórico abandono estatal y las promesas incumplidas y se reconoce que tras la desmovilización de las FARC el control territorial ha sido suplido por nuevas formas de delincuencia. (Agencia para la Renovación del Territorio, 2018)

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